Post dedicado a todos los que todavía les importa…
Es viernes y en el colectivo no van más de diez personas. Hay una señora, que carga sendos bolsos con mercadería, además de un par de chicos, uno de cinco o seis años y un bebé. Cuando llega el momento de bajar, la mujer se ve en una tarea bastante ardua para bajar todo lo que llevaba, incluidos sus dos hijos. Sólo dos personas la ayudaron. Un tipo con un nene (dormido) en brazos y un hombre de alrededor de sesenta años. Del resto del pasaje, ni noticias. Quienes se quedaron en sus asientos tendrían, en promedio, entre 25 y 40 años. Sanos. Tal vez algo cansados. Tanto como los dos que se levantaron a ayudar. Pero no lo hicieron. Ni siquiera amagaron un poco. Creo, tal vez, ni siquiera les importó.
Hace unos días atrás caí por el blog de Chiru. Y me encontré con este post. Leí. De ahí me fui a este otro post, de Borgeano. Y de por ahí nomás, me leí esto y esto otro, escrito por Daniel K.
Me pasé rumiando sobre los dichos de cada post. Cada letra. Cada oración. A veces se nos quedan muchas cosas, mucho más banales en la sesera, que estas otras, que tienen que ver con el futuro del lugar en que vivimos. ¿Acaso tenemos que esperar a que vengan, en este caso de Uruguay, a instalar unas papeleras para que reaccionemos? Sé muy bien que hay gente que siempre se preocupa por este tipo de situaciones, pero el resto…
No está nada mal ser un poco livianito o futil. De hecho casi todos lo somos la mayor parte del tiempo. Pero, podría ser esta la ocasión para despertarnos un ratito (un ratito largo). Que no quede la protesta en nada. Que tienen a su cargo el poder respondan de manera adecuada, no con bocanadas de demagogia, como suelen hacer. Que no parezca que lo único que hermana a las dos naciones en cuestión sea el modo en que los políticos se hacen los boludos y tengan un “respaldo monolítico” y consuetudinario a las actitudes de los que gobiernan. Que se acuerden de que ellos son los mandatarios, y que quienes tienen el poder, somos los que los votamos, los mandantes.
Que quienes tienen el deber de informar, lo hagan de manera fidedigna. Y no que parezca que los turistas no pudieron hacer el “recambio”, sino que un grupo de personas realizaban una protesta, tal vez de la única manera en que alguien se iba a dignar a prestarles atención. Y que quede claro: no sólo del lado argentino se están quejando. ¿O qué creen Tabaré Vazquez, y las dos empresas implicadas, que la mierda de los deshechos cae sólo de un sólo lado del río?
Algún despistado se preguntará, que diablos tiene que ver lo que expuse al principio de esta nota…es que si somos incapaces de reaccionar ante las cosas cotidianas, pequeñas, nimias, en comparación con otras del mundo…¿Qué nos espera para los verdaderos problemas, si somos una manga de insensibles e insensatos? Demos por seguro que seremos un pueblo sin memoria, sin esperanza, sin valor para enfrentar nada, al que nada, pero realmente NADA le importa.
Hay días que esa idea me puede y demasiadas situaciones me dan la razón. Y otros, en que esa lucecita de esperanza me dice que todavía se puede. Tal vez, cuando sea muy viejo alguien me diga “este optimista está a punto, de convertirse en difunto”…
Ah…y mientras tanto, no se olviden de Cabezas…


Rápido y ágil, presientes el peligro (literalmente). Y eso compensa toda la cosa espeluznante que tiene la araña en su conjunto
