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(Siguiendo con inspiraciones ajenas, este post está inspirado en una sección que solía tener el blog de ¨ce, donde se ponían frases famosas. Eso hizo que juntara suficientes como para hacer tres posts. Finalmente, sólo quedó el primero completo y es el que hoy publico. Por cierto, la sección ya no está más en dicho blog, luego de la renovación de cara del mismo. Por cierto, está lindo)
Hay un sinfín de palabras que se nos adjudican como propias. Pero en el transcurso de nuestras vidas, nos hacemos dueños de palabras que salieron de otras bocas y otras mentes, pero que sin embargo, las sentimos como nuestras.
“There’s a time to live, there’s a time to die.
But no one can’t escape the Destiny”.
(Timmo Tolkki, “Destiny” del disco homónimo de Stratovarius)
Frío. Mucho frío. Salir hacia la luz. Tanto calor y tanto frío. Grito de miedo. ¿Dónde estoy? No sé, pero hay algo que sí sé: estoy vivo. Los seres humanos somos los animales más desvalidos del planeta cuando venimos a este mundo. Y sin embargo, podemos mejorarlo todo, cambiar el mundo completamente…o destruirlo.
Siendo niños imaginamos miles de veces lo que seremos, o podríamos ser siendo grandes. y siendo adultos, añoramos, que digo, suplicamos, el regreso a ese lugar llamado infancia. Es como si al tomar conciencia sobre el cambio se nos cayera todo de una vez. O tal vez sólo sea que nos damos cuenta cuando ya estamos en el medio de la vorágine.
“Will there come a time for me when I find peace of mind
Will always have this feeling like I’m last in the line
I will climb up the mountain and light up the candle and ask:
Will my soul ever rest in peace?”
(Timmo Tolkki, “Will my soul ever rest in peace?” canción del albúm “Intermission” de Stratovarius)
Tenemos (y me sumo a ello) la sensación, y a veces la certeza, de ser derrotados por todo: el cansancio, la economía, el gobierno, los amigos, los enemigos, el tiempo, las circunstancias, nosotros mismos…
“Born to lose. Live to win.”
(Lemmy Kilmister, bajista de Motörhëad)
Entonces, sólo entonces, podemos hundirnos en la peor de las miserias. O no. O quedarnos allí. O salir luego de tocar fondo. Esa es la oportunidad que se tiene. Como la última chance. Sólo…hay que saber aprovecharla.
Elate the tears I create, how completely inane, ’cause all my pride is gone. Collapse at my sorry stance, but I need to surpass, ’cause all my pride is gone.
(Nick Holmes, “The sufferer” del LP “One second” de Paradise Lost)
Nuestras ilusiones chocan con la realidad. Ser o querer ser. Serlo. Intentarlo. Probarlo. Añorarlo. Seguir buscando. Al fin encontrarlo. Perder los sueños, las ilusiones. Volver a encontrar. Durante un tiempo me pregunté (y esporádicamente lo vuelvo a hacer) porque es tan difícil lograr lo que uno quiere. Convengamos que no solemos tener grandes sueños. O sea, no creo que mucha gente quiera ser el amo del planeta (bueno, hay algunos que sí). Son cosas que creo, de algún modo, pequeñas, como tener una familia, o emprender un viaje, poder trabajar de lo que se quiere, leer, conocer gente, jugar, reírse, tener paz, ser un poquito mejor (en lo que sea, no soy tan pretencioso como para desear ser el número uno)…y aún así, cualquiera de estas cuestiones, igual que otras tantas, las postergamos indefinidamente. Hasta que las olvidamos. Hasta que las recordamos. Hasta que no las podemos hacer. Hasta que es tarde. Demasiado.


Rápido y ágil, presientes el peligro (literalmente). Y eso compensa toda la cosa espeluznante que tiene la araña en su conjunto
