Siguiendo la cadena para la cual he sido nominado, por la siempre presente señorita Maru, aquí van 5 cosas que nadie sabe de mí (o casi nadie, eso los incluye a ustedes, lectores):
Numero uno: De pibe tenía (y tengo todavía) la costumbre de, en momentos de divague y aburrimiento, de dibujar en el aire con el dedo. De veras. Sí, ya sé, es de locos. De hecho, mi progenitor creía que yo estaba rematadamente chiflado y hasta pensó en especialistas. Después se avivó y me compró una caja de lápices.
Se va la segunda: Odio los cajones que quedan mal cerrados, y a quienes tienen la costumbre de dejarlos así. Por ende, se extiende a puertas, tapas de frascos y muuuy especialmente, a quienes tapan mal o dejan destapado el dentrífico. Tiendo a ponerme a cerrar bien dichos objetos, incluso en casas ajenas. Llamen al loquero!!!
One, two, TRHEE!!!: Cuando estaba en segundo año, tuve un preceptor que intentó echarme del colegio. Fue porque, intentando reprimir a un par de nabos que cursaban conmigo, decidió él, tomar un examen de historia (sí, era un cabrón). Yo entregué la hoja en blanco, a excepción de un manifiesto donde lo trataba de represor y obtuso (de veras). El recuerdo de su cara cambiando de colores mientras leía eso, la discusión en plena clase, el cagazo y la bronca que le tenía y mis compañeros sudando, creyendo que me rajaban, es algo que, supongo no olvidaré. Igual, zafé. Gracias al jefe de preceptores, que era un buen tipo.
Quatrocci: Mi esposa me p*teó el día que nació mi hijo. Es que en la sala de parto, a ella le dolía la espalda y yo la sostuve, pero claro, no le gusta que la toquen si siente dolor…y bueh…”soltame, pelot*do” fue la aneda de la semana. Misteriosamente, perdió la memoria de ese hecho. Por las dudas, no encargué hermanitos para el peque…ah! y no piensen, pobre Maximus, que les regalo estar en el lugar de una parturienta…
Five o’clock!: Suelo tener suerte, pero en lo relativo a concursos, no le gano a nadie. Cuando era pibe, en el 76 aniversario de Rafael Calzada, había un concurso que consistía en responder 76 preguntas. Quien suscribe consiguió todas las respuestas, y les aseguro que no eran fáciles. Después, el opa, en un arranque de bondad, se las pasó a su hermano y a un amigo. El hermanito se sacó una pelota nº5 (3er puesto) y el otro se sacó una bici de carreras (1er puesto). Yo?? Nada de nada…
Bueno, cumplí. Y como soy un hombre malvado que no corta las cadenas, se la paso a (redoble de tambor)
arwën
zoqueta
andee
enid
zorra
y bwahaha-ha-ha!