¡PAREN LAS ROTATIVAS!


Surfin’ kinder
Diciembre 13, 2007, 2:45 pm
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En algún lugar del territorio argentino, una tabla de surf, recién, reciencito terminada, espera para ser llevada a algún fantástico mar.

Un canchero emulo de Popeye decide lanzarse a la aventura.

Tal vez lo entusiasmó el detalle de la tabla, un surfer con todas las de la ley que lo invitaba a remontar las olas.

Horas después, la expectativa era enorme. ¿Quién se animaría al mar (aunque más no sea imaginario)? La cuestión era concentrarse.

¡Ahora sí! Las olas arrecian y él tal vez sea el único listo y preparado para remontarlas. Decidido, da lo mejor de sí para el espectáculo. Sin embargo, nada parece distraerlo. Es él y la ola.

Una vez en tierra firme, lo mejor es saludar a todos, ¡y será hasta la próxima!



Flor de diálogo
Diciembre 10, 2007, 12:55 pm
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-Vos decís eso porque no viviste esa época. No sabés como era.
-Bah, esa es una excusa estúpida. ¿Por que era pibe no puedo decir nada? Es lo mismo que dice un adicto cuando uno critica. “Vos nunca te diste, no sabés, no podés hablar”.
-No tiene nada que ver una cosa con otra.
-Ahora que lo pienso, tenés razón. Un adicto se autodestruye, busca suicidarse. Está enfermo. No tortura, no mete picana, no desaparece y mata a otras personas. No enajena bienes ajenos que roba a las víctimas de sus homicidios. Un adicto está enfermo, el otro no tiene cura. Tenés razón, nada que ver…



Lluvia
Noviembre 13, 2007, 1:20 pm
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The night is growing dark
From somewhere deep within
It shelters like an ark
That always takes you in

Llueve. ¿Cuánto tiempo se ha quedado parado allí, casi inmóvil? No lo recuerda. Bah, sí lo recuerda. Sabe porque ha venido y desearía salir huyendo. Huir. Sí, eso estaría bien. Huir. ¿Para qué esperarla? ¿Para qué decirle, de nuevo, lo que ya ha dicho tantas veces?
Tal vez siempre haya sido un error. Tal vez no le era suficiente todo lo demostrado. Tal vez no le alcanzó el día que le dijo cuanto la quería. Y ella cuánto no. Tal vez no era suficiente. Tal vez no era un error. Tal vez…
¿Otra oportunidad? Ya sabía las respuestas. Ya sabía que ella no estaba en casa y que no volvería por horas. ¿Esperarla? Se imaginó la escena y se sintió ridículo. No. No volvería a pasar por lo mismo. Recordaba. ¿Cuántas veces dijo no? Dos, tres. Y ahora no estaba con él. Un idiota. Eso era. Miró un segundo más la puerta de calle. Caminó hacia la estación. Tenía un poco de frío, pero que va…”llueve, más que obvio y apropiado”, pensó y se fue.

The night is growing dark
From somewhere deep within
It shelters like an ark
That always takes you in

And the night rolls on
Like a slow moving train
And the soul cries out
For an handful of rain

Savatage - Handful of rain



Metal contra metal
Septiembre 19, 2007, 1:52 pm
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(Oficinas de “Paren las rotativas!”. En un escritorio, Maximus escribe frenéticamente frente a la compu, Gimli lo mira impaciente)

Gimli: Dale pibe! no tengo todo el día! necesito urgente esa máquina!

Maximus: (irónico) ¿Qué te pasa? Te quedó pendiente una partida del buscaminas?

Gimli: Es que quería postear algo de música, tengo ganas de relajar a nuestro público y no someterlo a alguno de tus posts existenciales, con frasecitas hechas y todo eso que ponés siempre. ¿Qué querés? ¿Amortizar los años de facultad?

Maximus: Escuchame un poco, tengo un rato con este post, que viene medio largo y todavía tengo que subir las imágenes, poner los links, tengo fiaca y mucho trabajo. ¡Dejame en paz!

Gimli: Zanjemos esta disputa por medio de las armas. Un duelo amistoso, ¿eh?

Maximus: (levanta la mirada del teclado, con sorna) ¿Amistoso? ¿Seguro? La última vez que te vi pelear con alguien, era rubiecito y flaquito, con las orejas puntiagudas y suplicabas piedad y lloriqueabas por la revancha…

Gimli: (se calienta) ¡Es suficiente! ¡No voy a tolerar eso! (pela un hacha) ¡Me dejás la PC o te reviento como un globo, pollerudo!

Maximus: (Saca una espada de abajo del escritorio) ¿Ah, sí? ¿Conque esas tenemos? ¡Ahora vas a ver! Pero antes…pongamos algo de música para aclimatarnos a la pelea… (corre un yogur con cereales de al lado del teclado, pone el winamp, y levanta su arma) Te voy a afeitar en seco, barbudito…

(Mientras nuestros simpáticos amigos deciden como termina esto, escuchen la música de fondo…claro, metal ¿Qué esperaban? Ah! La música, acá )



34
Agosto 8, 2007, 2:25 pm
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Siempre se imaginó más avejentado de lo que estaba realmente. Bah, esos criterios de viejo o no tanto se le antojaban propios de sub-25, que creen que tener 40 pirulos es para el geriátrico.
Cada año había sido la capitalización de experiencias. Buenas, malas, ya se sabe. Creía (y aún lo hace) que uno debe aprender a mirarse, descubrirse en los aciertos y virtudes, en los hallazgos y los desencuentros. Podría sumar con los dedos de sus manos los amigos que le quedaron en todos estos años. Lamentaba que ciertas circunstancias de la vida lo hayan alejado de algunos y se alegraba de haberse dado cuenta de los que estando físicamente jamás lo acompañaron.
Miraba a su familia. Arduo trabajo si los hay. Tener una familia es una alegría. Mantenerla, monetaria y sentimentalmente ardua tarea. Sabía, sin embargo, que los frutos serían recogidos muchos años después. Siempre lo supo. Aún lo sabe.
Recuerda el día que cumplió veinticinco, que se paró frente al espejo y se dijo que había sido un tonto hasta ese día (en realidad el insulto fue peor) y que ya había sido suficiente y que era hora de cambiar. Mucha agua ha pasado por ese río.
Muchas hojas en blanco para escribir años completos. Muchas letras para contar el tiempo pasado y el presente y muchas más para el futuro…
Nunca quiso muchos regalos. No le parecía importante si alguno no sabía que regalarle. Prefiere la nada al obsequio de compromiso. El mejor regalo son los amigos. Eso es.
Sopló sobre una vela que no estaba y en su mente surgió el deseo. El que se pide en cada cumpleaños. No lo va a decir. No vaya a ser que no se cumpla. Claro que no. Ahora…sólo resta esperar…



Manuel
Julio 5, 2007, 4:40 pm
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Es curioso adonde te lleva el destino…
A veces uno se descubre pensando en todo lo que ha dado…

Camina despacio de la cocina al dormitorio. Siente que se le parte la espalda y los tobillos lo están matando. No le han dado permiso para que se levante mucho, con semejante cantidad de achaques. No hay dinero. Pero hay tanta deudas…tantas deudas…
Sin embargo, no se lamenta. No mucho, claro. De algún modo se conforma. piensa, mientras se apoltrona bajo las cobijas de su lecho, que de haber vivido todo de nuevo…toda su vida…no cambiaría un ápice de nada. De nada.
Siente el tibio sentimiento de la muerte que lo rodea. No está nada mal. Podría ser mejor, pero que va. Acostado, piensa en que será de todo esto. De todo por lo que ha luchado. Por lo que tantos han luchado…no se siente un mártir…para nada. Y mientras entrecierra sus ojos…imagina…
Imagina como será la tierra que deja cuando ya no esté. No imagina cosas malas. Tal vez alguien se acuerde de él. Tal vez sí, tal vez no. Tal vez le adjudiquen frases altisonantes como “ay patria mía”. Se sonríe. Tal vez su vida sea tema de algún cambalache, en algún pasquín…o en algún lado que el no verá y que ya ni siquiera puede imaginar. Tal vez alguien lo satirice…se sonríe de nuevo, que tonto…
En un rato vendrá su médico. Le debe mucho. Habrá que pagarle. En la espera, atesora entre sus manos su reloj. Lo mira y una mueca divertida se dibuja en su rostro. Tal vez le guste a su galeno. Tal vez.
Espero que acepte, piensa y se duerme.

PD: Acá.



Aniversario
Junio 27, 2007, 11:47 am
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Se que suena extraño…seis años y aunque muchas veces lo recuerdo, no dejo de pensar que hubiera pasado de haber hecho otra cosa. Mi destino sería diferente de haber pisado para otro lado. Que camino, que huellas me hubieran guiado.
¿Te acordás de la plaza? ¿Te acordás de la charla? Se lo he dicho siempre a todos mis amigos (los que quedan y los que ya no están) y creo que en el noventa por ciento de mi vida me he guiado siempre de esa manera…
No puedo evitar ponerme un poco Adan Buenosaires (perdón Marechal por el sacrilegio). Solía (ahora no tanto) imaginar la vejez, vos muy viejita, y yo, bien muertito. Te veo caminando a nuestra plaza, porque es nuestra, sabés. La de la primera vez, la del primer beso. ¿Te acordás de la plaza, no? ¡Qué lindo beso! No te imaginás cuanto lo deseaba…a veces pienso que nada vuelve a ser igual…
Pero ha pasado el tiempo, sos una venerable anciana, te sentás en la plaza, en un banquito. El mismo banco. Y te acordás de mí y te enojás porque era muy gruñón. E inmediatamente te sonreís, porque recordás las veces que dormiamos abrazados, después de hacer el amor como locos. De los platos lavados para que no te canses, de los besos apasionados en la boca, delante de toda la familia, aún siendo dos abuelos. Del enano celandonos cuando nos abrazabamos. De las salidas con él, de cuando se recibió, del primer nieto. De la bici y otra vez la plaza, de la mano, cuidando peques de vuelta, los peques del ya no tan enano…
Y te reís. Te reís mucho. Y no te sentís mal. Porque no estás sola. Porque soy un fantasmita al lado tuyo. Te miro y te cuido. Porque prometí cuidarte siempre. Hice esa promesa. “Siempre cumplo mis promesas”, le decía a nuestro hijo. Sabés que siempre las cumplo.
Y te vas caminando a casa, sonriendo, entre los pibes que juegan a la pelota en la plaza. Porque estoy a tu lado…
Claro que sí, mi amor.



Long way to home: Second stage
Abril 23, 2007, 3:40 pm
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La ironía es la figura del discurso mediante la que se da a entender lo contrario de lo que se dice.
El término griego del que procede ironía, εἰρωνείa (eironeia), significa «simulación». El pícaro o simulador (eiron) finge ignorar aquello que conoce.

Ironía cómica: Es una incongruencia aguda entre nuestras expectativas de un suceso y lo que ocurre.*

Tren vía Varela. Cerca de las ocho de la noche, estación Temperley. El convoy llega retrasado, con la consecuente acumulación de pasajeros. El servicio eléctrico, que pasa cada una hora, ha sido cancelado. Casi serían, digamos, tres veces la capacidad de pasajeros viajando. Si mugen, creo que son vacas.
Sube una señora con un par de bolsos y un pibe en brazos de más o menos dos o tres años. Condición humilde, como mucha gente que viaja. Aunque hay de todo en el tren, desde estudiantes hasta empleados clase media. Se abre paso hasta el medio del vagón. La gente apiñada la mira como si nada. De repente, una voz:

-Presten atención, un segundo!

La gente se da vuelta. Y mira. Y escucha:

-Sé que estamos todos cansados, pero habría alguna persona que le cediera el asiento a la señora con el nene en brazos, que está en el medio del vagón…por favor?

Silencio. Todos se miran. De atrás de la montonera, un cobarde se ríe y manda a callar:

-SSSHHHHHHHHHH!!!

Nadie se levanta aún. El que pidió el asiento, cambia el tono y entre sarcástico y criminal, impone, ironía mediante (mientras mira al chistoso):

-Esperen señores…QUE SE LO DÉ LA LECHUZA QUE ACABA DE CHISTAR.

Todos lo miran. Un hombre se le levanta y le da el asiento a la señora.
A veces, irónicamente, las cosas salen bien…

Well life has a funny way of sneaking up on you
When you think everything’s okay and everything’s going right
And life has a funny way of helping you out when
You think everything’s gone wrong and everything blows up
In your face

Alanis Morisette “Ironic”

*tomado de la Wikipedia



Long way to home
Abril 18, 2007, 1:25 pm
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“¿Puede un hombre hacer la diferencia…..?
..hay días que si lo creo…
…cuando otros tantos han perdido la fe…”

Transporte Automotor La Plata. Linea 338. Parada estación Morón. Tamaño de la fila que espera la “costera”: media cuadra.
Llega el dichoso vehículo, con quince minutos de retraso. Suben todos los pasajeros, se amontonan, se amuchan, se empujan, se golpean. El colectivo está lleno. Hasta el fondo.
-Arriba, que hay lugar!
vocifera el energumeno que maneja, que, solidarizandose con la gente, se pone en animal. Si total, los que viajan son ganado. Dos paradas después, sigue subiendo gente y nadie se baja.
Los que quedaron amontonados adelante, se empiezan a pelear y discutir. El conductor, lejos de mediar, fomenta la pelea con sus comentarios.
-Vamos viejo que hay lugar para atrás, movete!-dice un hombre. bastante ofuscado.
-Es que atrás está todo vacío!-le manda una señora, que no ve ni a dos metros de ella.
Se empujan un rato, mascullando rabia, entre ellos, contra ellos. No hay caso. Cuando amagan a empezar a putearse, se escucha una voz de entre medio de la gente apiñada en el pasillo:
-Para la señora que dijo que hay lugar al fondo…no hay señora. Está lleno. No se puede. Si encima que nos hacen viajar como animales, nos vamos a pelear entre nosotros, estamos fritos. Con todo respeto DEJENSE DE JODER, OK?
Silencio. Más silencio. Pasa un minuto eterno y uno de los “peleadores” dice:
-Tenés razón. Bien dicho, flaco.
Y el viaje transcurre en paz…

“…ahora tengo fe de que cualquier cosa es posible
que en algunos días…
…fe es todo lo que necesitas (…)
…que un solo hombre puede hacer la diferencia.”


Frases extraídas de la pelicula “Daredevil”



Golpes
Diciembre 13, 2006, 3:35 pm
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(Post inspirado por Chiru en este escrito)

Era una bonita fiesta de cumpleaños. Era un chiquito de tres años por aquella época. Cuando uno es pequeño, es como solía decir Cortázar, alguien que no tiene nada detrás de los ojos. Pero, aún con el paso de los años, ese era su primer recuerdo de la infancia. La primera vez que él recordaba haber peleado.

Rápido, se movió sobre los techos, con una agilidad que no creía poseer. Se asomó en el último tejado, mirando por el borde del techo. Allí los vió. Sabía lo que iban a hacer, lo que querían llevarse. Se preguntó si era válido detenerlos. Se dijo que sí.

El chico de flequillo lo había estado mirando todo el rato. Él había estado tranquilo. Sus papás lo habían advertido sobre su comportamiento, ya que conocían su carácter inquieto. Aún así, el “flequilludo” lo tenía medido. Dos años más grande, le había dicho a otros chicos “a este boludo le voy a meter una piña”. Aterraba pensar en un pibe tan chico con esa actitud. ¿Cómo sería cuando creciera?

Siempre pensó como sería, al ser mayor, si esa fantasía del héroe sería posible. Se ajustó la máscara y se lanzó a la calle. Los ladrones no daban crédito a sus ojos, tomados por sorpresa por el enmascarado. Golpeó al primero de los tres, que cayó pesadamente. Al segundo, lo hizo girar de una certera patada. Pero fue tan rápido, tanta la emoción, que no contó con el tercero. Se movió para ubicarlo. Estaba tras él, listo para golpearlo a traición.

“Flequillo” se abalanzó sobre él. Le daría flor de piña. Ya se regodeaba en la cara del chiquito. Se lo imaginaba llorando. Cuanta malicia. Tal vez lo habían enardecido las charlas de su viejo, cuando contaba como “surtía” a los demás pibes del colegio y como lo recordaba, como una verdadera hazaña. Ya lo tenía a tiro. Ni la veía venir.

PAF!!!, así habría sonado si hubiera sido una viñeta de un comic. Pero la realidad era más dura que las aventuras de Batman. El chorro no lo podía creer. Le había detenido el golpe con el antebrazo. Él sintió el dolor, recorriendolo. Pero la rabia pudo más. Le manoteó el palo y el otro atinó a cubrirse como un perro que se escapa con la cola entre las patas. Lo miró. Le dió en las piernas con el palo y cuando lo tuvo en el suelo lo maniató. Después se fue, mientras una imagen le venía a la mente.

Cuando vio la mano quiso cerrar los ojos. Lo hizo. El golpe nunca llegó. Su papá detuvo al chico del flequillo, justo a milímetros de que le pegara. El padre del otro pibe, al verlo, se abalanzó sobre ellos. Todavía se acuerda. Papá lo miró con una rabia contenida, sabedor de la verdadera responsabilidad del incidente. Los pibes heredan a sus padres. Algunos eligen hacerla fácil y repiten errores. Otros la tienen difícil, buscando lo correcto. El tipo se fue con flequillito. Y él abrazo al viejo, y lo escuchó.

“Estate atento, acordate que te vas a topar con gente así en el futuro. Defendete. No los busques. Ok?”
Miró desde la altura a los frustrados criminales. La policía estaba llegando. No se sonrió. Se acordó del flequilludo y meneó la cabeza.