Lo observo al otro lado de la calle. Llueve torrencialmente, y él sabe que vencerá.
Lo observo otra vez, a través de mis anteojos oscuros. La ropa me pesa, de tan mojada que está. Corro hacia él y sólo deseo golpearlo. El hace lo mismo. Nos encontramos en el medio de la calle y de la lluvia. Empezamos a golpearnos como dos salvajes. Le doy un puñetazo terrible y lo lanzo hacia el otro lado. Me devuelve el golpe y yo acabo estrellándome contra el pavimento. Me duelen todos los huesos. Me toma por un brazo y me lanza al aire. Seguimos golpeándonos. Uno de sus puños me alcanza y me hundo en la tierra, dejando un hoyo, un cráter gigantesco. Se ríe silenciosamente. Ahora a carcajadas. Me quedo desvanecido y derrotado.

Ganó el Windows 95.

PD: No tengo PC propia y la de mi laburo es una reliquia de tiempos inmemoriales. Que Bill Gates se apiade de mí. Amén

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