Normalmente, viviría quejándome de todo. Normalmente. He descubierto que soy, la mayor parte de las veces, un poco marciano. Alguien en el laburo se río de este comentario y reafirmó lo antes mencionado. Soy un marciano. No tiene nada de malo querer ser diferente. Pero claro, si querer ser diferente implica hacer cosas no que no hace la mayoría (y odiarlas fervientemente).
Soy un hombre, pero odio el fútbol, los autos, las tertulias donde nos burlamos repetidamente de las mujeres por lo bobas que son (tan tontas como para fijarse en nosotros? Hmmm) y esas cosas apenas son nimiedades… Tratar de ser un poco más honesto que el promedio y que me importe algo de lo que me rodea… causa gracia y bonitas frases seminegativas (cuando no totalmente).
Todo eso me está jodiendo, pero más saber que me estoy quedando un poco solito y con miedo de explicarle a mi hijo que ser así como soy es lo que creo que es correcto. Como lo haría cualquier padre. Pero no sé. ¿Cómo decirle que no se rinda, cuando es tan difícil pelear?

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