Ayer llegué a una sola y contundente conclusión: Dios bendiga al inventor de los peloteros.
¿Como es que no había estas cosas cuando éramos niños? Un cuadrado acolchado, con pelotitas multicolores, una red para que no se escapen las esfericas antes mencionadas…y listo, la felicidad en todo su esplendor. Los niños la pasan fenomenal, los adultos en la suya…
Ah, salvo que seas tú, mujer argentina, una idishe mame insoportable, desconfiada, que pienses que el fuckin clon de Bart Simpson que tienes por hijo corre peligro…le digas cada tres minutos (cronometrados, palabra): Fulaniiitooo! no te acreques al otro nene, no ves que es malo!! (mientras el niño mencionado es golpeado por el hijo de esta señora).
Moraleja: Dejen a los pibes solos, ellos se entienden y resuelven sus problemas mejor que los adultos. Y estos para vos, chiquillo que juegas en peloteros: a veces a los padres, les viene bien un buen chirlo.
Firma: Un papá en aprendizaje (porque no nací sabiendo, vieron?)

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