Buen día.

Antes que nada voy a disculparme públicamente con medio mundo, con los que alguna vez han pasado por aquí, han comentado y se han divertido e incluso han llegado a elogiarme algún post. Y después, me disculparé a mi mismo, que me he abandonado bastante en el oficio de escribir, algo para lo que he estudiado, algo que he disfrutado en el pasado y que sigo disfrutando, aunque me haya olvidado.

Este blog supo empezar como una necesidad, como una bella necesidad de ejercer como lo que considero que soy -aunque la Gestalt me diga que soy empleado administrativo, sé muy bien que soy- un buen periodista, uno que se ha buscado una y mil maneras de justificar el porqué no está trabajando en un medio, porqué ha postergado, porqué se ha dedicado a otras cosas, porqué ha puesto por delante muchas obligaciones y porqué no se ha permitido ser más egoísta y lograr objetivos que otros más o menos capaces que uno han logrado.

Y debo admitir que durante un tiempo muy largo cumplió con una función -el blog, quién más sino- de darme esa satisfacción de ser leído, de ser apreciado, de tener enfrente mi capacidad. También me permitió conocer a gente muy grosa en muchos aspectos. Gente que hoy es amiga, contacto de facebook, colega e incluso amor. Lo cual no es poco, teniendo en cuenta que siendo más joven me supe dejar llevar por el prejuicio que dice que uno de grande no hace amigos. Que patraña.

Este blog me dió eso. Me dio “Films de Semana” algo a lo que fui invitado y terminó derivando en algo que me hace feliz, que es mirar películas y reseñarlas. Que es lo quería hacer cuando estudiaba periodismo. Eso y escribir de política, pero algo es algo y me sienta bien.

Calculo que si llegaron hasta este párrafo, sabrán que este blog que ha estado inactivo tanto tiempo, solo he venido a escribir esta entrada para terminarlo, para dejarlo oficialmente atrás. Para agarrarlo de la mano y darle la eutanasia, el tiro de gracia, el balazo que lo mate de una puta vez y en serio.

¿Y por qué ahora? Porque hace mucho -casi dos años- que pensé que iba a hacerlo, dejarlo atrás y empezar algo nuevo. Pero lo postergué. Y es en este momento particular, mientras escucho música, solo, en la oficina del trabajo que tengo hace diez años, que siendo sinceros, ya no me gusta. Y no me gustaba mucho antes, imagínense. Y decía, solito, quiero otra cosa.

¿Y por eso matás el blog? Por algo de eso, por quebrar con lo viejo, por asumir que ya fue. Pero sin lamentos, que lo que soy, el camino que recorrí está en las páginas virtuales de este lugar. Un lugar que me acompañó, que me vió cuando formé una familia, que vio morir mi matrimonio, ganar gente, perder en el camino otros, reformular relaciones y educar, amar y ver crecer a mi hijo.

Y por eso lo mato, porque muerto este lugar, nacerá otro. Habrá otras búsquedas, nuevas y simpáticas y no tanto, aventuras y gracias. ¿Por que no?

Y querido blog, te pego el balazo con ganas, y sé que no te vas a lamentar por lo que hago, que me deseas lo mejor, como yo me digo y como yo te digo.

Ah, por si alguno pregunta, nada de lo escrito se perderá, guardaré los textos que más me gustaron y el blog muertito oficialmente sonreirá a los presentes un rato más, mientras voy guardando los posts. Y cuando haya terminado, puf, desaparece para siempre.

Viendo el lado positivo, tal vez mi blog termine en el mismo lugar que otro que fue el leit motiv de este…un barcito lejano, en un lugar de Villa Devoto, donde un montón de tipos se juntaban a charlar y dibujar, mientras te servían el único submarino con dos barritas de chocolate.

Un gusto haber estado. Pero ya fue. Nos veremos en otro lado. Chau.