Opinión


Hoy mientras me aprestaba a salir de casa, veía las noticias en la TV y todos los noticiarios me decían lo problemático que sería andar por Capital o siquiera, acceder a ella. Todo debido a las manifestaciones y a…los piquetes.
Hace rato que me viene dando vueltas en la cabeza esta historieta de los piqueteros. ¿Por qué existen los piqueteros? A veces, en vez de enojarnos tanto, pensemos. ¿A quién beneficia esta situación? Ni a ellos ni a nosotros. Somos parte del mismo rebaño.
Y así y todo, los consideramos subhumanos. Padecí un año entero gente que trabajaba conmigo, que con el adjetivo “negros” los convertían en cosas, seres sin ningún derecho. Y creemos que ellos son los culpables de nuestros sinsabores. Estoy seguro que más de uno, con o sin auto, ha padecido un corte de calle. También sé que los principales afectados por un corte son otros trabajadores. ¿Saben por qué pasa eso? Porque en algún punto dejó de importarnos todo, lo que pasa a nuestro alrededor, y a los que no tienen nada no les queda otra que venir a rompernos las tarlipes a nosotros. ¿O se creeen que al gobierno de turno, los empresarios o a los que tienen poder les importa alguien? Y en el medio de ese buen lío, mientras los que laburamos y los que no tienen se pelean, hay una banda de tipos a los que les conviene, les sirve, que haya gente pobre. Gente analfabeta. Gente con hambre. Gente sin laburo. Gente sin futuro.
Cierren los ojos y piensen. Imaginen. Ponganse en situación. Por un instante imaginen que todos se tapen la nariz cuando suben al tren o al colectivo, porque no tenés agua para bañarte. Que tengas que vivir con $150 de un plan. Que lo poco que logres protestando, un porcentaje se lo lleve el puntero político que se aprovecha de vos, que te usa, que saca su rédito, para un pez todavía más gordo. Resignación similar a la del ciudadano medio que justifica la corrupción, diciendo: “roba pero hace”. Que tu dieta consista en fideos, azúcar, yerba y alguna lata, o polenta y leche que caduca en poco más de 24 horas. Que todos piensen que sos un cacho de carne con ojos, te miren con desprecio y te hagan sentir que te abusás y que te tiene que alcanzar con eso (quisiera que alguno de todos nosotros viviera a polenta todos los días). Que la única manera de que te den bolilla es siendo uno más entre la masa, cortando el tránsito, gritando, puteando, jodiendo a la otra masa, la gran masa anestesiada. Que no tengas expectativas de llegar a mañana, que no seas consciente de que no hay ningún futuro para vos, ni para tus hijos. Que no entiendan que sos el fruto de años de hacer mierda nuestro país, de que nos enseñaran a mirar para otro lado, de que nos hicieran olvidar a todos (los que tienen algo y los que no) que hay que laburar y tener dignidad y enseñarsela a nuestros pibes. Resentimiento. Bronca. Pelearse con otros laburantes.
¿Alguien se acuerda de “piquete y cacerola, un sólo corazón”?
Me reiría…pero dan ganas de llorar. Y mientras los hermanos se pelean, los devoran los de afuera.

Aunque creo que hace rato nos están comiendo las vísceras…

He estado viendo en varios blogs que hay gente que se fue, se irá o quiere irse de viaje. Por un lado es…me genera un poquito de envidia. Será porque, de alguna manera, la mayor parte de la gente se queda anclada a todo. Me gustaría…ir a tantos lados…
Cuando pensaba en estas cuestiones, recordaba una vieja película de vaqueros, en la cual el protagonista era James Garner (el de Maverick). No recordaba el título, pero la historia era más o menos así…
El típico muchachito llega al típico pueblo del Lejano Oeste, como si de un ave de paso se tratara. Es un joven aventurero, que dice y asegura, estar viajando hacia Australia. Pero en ese pueblito no tienen sheriff, y por los avatares de la historia, él se convierte en el representante de la ley y obviamente, se queda. Al final, no viaja ni conoce Australia…se queda allí y se casa con la hija del alcalde.
Lo que me causaba gracia y a la vez, me hacía reflexionar es que, no importa cuan lejos nos podamos mover -físicamente-, de alguna manera estamos buscando un lugar donde posarnos, un sitio donde quedarnos. Eso será, creo, lo que hace que nos movamos de un lado para otro, ese espíritu migrador. De todos modos…el viaje más largo o mejor dicho, más intenso, que hacemos… es el de nuestra propia vida.

“Es extraño pensar en esa noche en particular, después de cuarenta años…el amo Bruce no tenía más de nueve años, era de noche, y como siempre no podía conciliar el sueño. Se sentaba erguido, en su cama, muy serio, mientras Aldred le leía ‘La carta robada’. Sí, esa era la historia. Lo escuchó en silencio y Alfred, al acabar el cuento, le explicó la importancia de Poe en las novelas de detectives. Entonces, con una voz como de acero, terrible y ceremoniosa, y sus ojos oscuros brillando…el amo Bruce pidió…no, exigió que ‘el asesino fuera atrapado y castigado’. Alfred le aseguró que el villano sería juzgado. Y Bruce durmió como un niño.”
Frank Miller, “The Dark Knight Returns”.

La mayor parte del tiempo suelo tener la sensación de que vivimos en un lugar donde el concepto de justicia es algo vacuo y vacío. Un lugar donde siempre triunfa el ladrón, el corrupto, el vivo. “El que no roba es un gil”, dice Dicépolo, irónicamente y amargamente nosotros…lo decimos en serio.
Aceptamos de buena (o de mala) gana que esto exista y subsista. Muchos son los que se quejan, pero a la hora de la verdad, no pasa nada. María Julia Alsogaray está libre. Por un tecnicismo, alguien que estafó y ostentó todo lo que se llevó, mientras estaba en la administración pública. Y sale a decir lo más campante, que cree en la justicia…nosotros no. Lamento de verdad decir esto y espero equivocarme, pero todo el escándalo de los sobresueldos es posible que quede en la nada.
Me da pena que nadie tenga la voluntad política de hacer cumplir las leyes y que nadie haga un ejercicio con su memoria para recordar lo que hizo esta gente…si hasta Cavallo, quien estatizó la deuda privada, creó el corralito y demás trapisondas, sale alegremente a hablar. Y todos esos políticos, que están ahora en el gobierno y se dicen adalides de cambios y aires de renovación, no son más que el refrito de antiguos gobiernos. ¡Y dicen que no sabían nada! ¡Que nada vieron! ¿¡Y dónde quedó Menem!? ¿Y De La Rúa y los muertos en Plaza de Mayo? ¿Y la Comisión del Congreso que investigó ilícitos y lavado de dinero por parte de políticos y funcionarios…qué pasó con eso? Todo lo que se descubrió ¿en qué quedó? ¡Parece que todo se olvida! ¿Y así pretendemos justicia? Más que preservativos, deberían repartir fosfovita para todos…
Una cosa más…¿se acuerdan de Nair Mostafá? Hagan memoria…¿ya se acordaron? bueno, la causa prescribió hace unos días, después de años, sin culpables…
Y al final…la vida sigue igual…

Update: Se le otorga a Chabán la posibilidad de salir en libertad bajo fianza…nada más que decir. La gente furiosa, triste, indignada. La policía revoleando de a tres a una viejita (no saben lo peligrosos que son los sexagenarios) o en el medio del tumulto, un efectivo (o un ineficaz) reventandole la boca a un tipo que estaba medio loco de rabia por el fallo. ¡Cuánta contención! Parecía que tenían más ganas de pegar que nunca…(Todo lo descripto, gentileza de varios canales de Tv, que dentro de unos meses se van a olvidar de todo, ja)

Aquí les dejo un bonito top ten, con los más “destacado” del periodismo nacional…

1) Empezamos la semanita de lo más bien, con un Nicolás Repetto repitiendo una gafe similar a la de la gente de Puntodoc ¿Se acuerdan? Bueno, voy a refrescarles la memoria. En el marco de una investigación, dicho programa se metió en el consultorio de un conocido cirujano plástico, descubriendo sus gustos sexuales y violando su intimidad. Todo lo bueno que tenía la investigación se vio viciado por este escándalo, aprovechado por la gente de Intrusos. Y para completarla, no admitieron su error. De similar manera, Repetto, en Domínico, en su sección dialoguitos, le leyó los labios al gobernador de Buenos Aires, Felipe Solá. Quien, casualmente, estaba insultando a la gente de CQC. Por más soez que sea un comentario, si este está siendo hecho al oído de otra persona…es privado. Por supuesto, el rating se quedó para Domínico y ni Repetto, ni nadie de su producción se preguntó si estaba bien lo que hacían. Si era ético… Sigan así muchachos….

2) Se estrenó Doble Vida. Todos hablaron en los medios, pero aquí tenemos a tres periodistas que se pusieron a comentar dicha ficción…
-Luis Majul, quién sólo lo vio de ratos, mientras hacía zapping.
-Jorge Lanata, que no la vio.
-Gisella Marziotta, que estuvo los primeros quince minutos frente a la TV.
Al margen de si el programa es bueno o no, lo ideal, queridos niños, es que si quieren hablar con criterio…primero mirenlo y después hablen.

3) El doctor Grondona, afirmando que él aprendió a ser tolerante en los ’60, estando en Londres, mientras veía a los hippies al lado de los lores ingleses… Lástima que se olvidó de eso en los setenta, en los ochenta, en los noventa, en pleno siglo XXI… se ve que las instrucciones del manual de tolerancia no estaban en latín…

4) Marcelo Bonelli, en Arriba argentinos, entrevistando a un representante del gremio docente, ya que iba a realizarse una medida de fuerza en las universidades.

Sindicalista: …lo que pedimos es un aumento en los haberes, según el cargo testigo, que es el de ayudante (…) y para ello hemos dispuesto un paro…
Bonelli: Y el paro ¿sería no dar clases?
CUAC

No querido ¡va a consistir en fabricar almohadones para los periodistas dormidos!

5) Feimann criticando a Lanata por una nota en Conecta2, donde mostraban su casa, las boludeces que compraba por Internet y otras yerbas… ¡DIOS MIO! Justo este individuo, si tiene menos autoridad moral… Mejor no le agrego nada, si total, él se condimenta solito.

6) Intrusos, armando un escándalo para que empate Florencia de La V con otro ídem. Filmarlo y vivir de eso fue cosa de coser y cantar. Y el remate, con Luis Ventura haciendose el guapo en cámara, mientras se mofaba de la sexualidad de Florencia (si viene como mujer no le pego, pero si quiere pelea, que venga como Carlos…). Bochornoso como Coppolo.

7) Van a pensar que es personal… Majulito y sus amigos… Entrevistando a Elisa Carrió, donde el inefable Luis vuelve a cargar con la historia de la estética de la ex diputada y siendo frenado en seco por la misma… Dreyfus en el medio del debate sobre el aborto, dando una clase sobre golpe bajo (saludando a sus pibes, pues viven gracias a que su mujer no abortó…). Y culminando la saga en Indomables, donde Majul sostenía que la emprendería a puñetes contra Lanata… si solucionás todos tus problemas así, ya te damos el Nobel de la paz.

8) Los de Telenueve presentando una entrevista “exclusiva” con la gente de Callejeros, donde quedan comprometidos…reportaje que ya estaba en manos del juez, gentileza de Rock & Pop. Cómo llegó esa grabación a manos de Telenueve será un misterio a develar…

9) Debora Perez Volpin, en Arriba argentinos, riendose de los pibes que hacían una asamblea para protestar porque tenían el colegio lleno de ratas…

10) Y dale con Bonelli: cuando dice la temperatura, declara que la misma es ¡de siete y doce minutos! ¡POR FAVOR , UN CAFÉ PARA ESTE TIPO! O en su defecto gritenle a él ¡ARRIBA ARGENTINOS!

Se aceptan sugerencias sobre los ítems antes mencionados.

Igual, ¿les gustó? A mí no…

“Las matemáticas y la memoria sólo coinciden en la tabla del cinco. Pero las víctimas nada tienen que ver con las matemáticas, porque el suyo no es un número infinito sino un número impreciso, que traba las calculadoras. No, el ámbito de las víctimas es la memoria, y hablamos de las víctimas en todo sentido: las fehacientes y las otras, que se parecen tanto a todos nosotros. Lo que la memoria y las matemáticas se disputan es la conciencia. Cada año, cada cinco o cada diez, las matemáticas claman: ¡bravo! pasaron diez años, cinco más desde la última vez, y nada se hizo: la letra a los libros y el ánimo a otra cosa. La memoria, en cambio, enarbola una victoria más modesta: en fin, por lo menos alguien se acuerda.
(César Fuentes Rodríguez, Revista Madhouse, Nº21, Mayo 1992)

Veinte años. Veinte años no son nada, dice el tango. Que imagen, la de un tango sin chan-chán, un tango que termine en fade…en fin, un tango que no termina realmente…
Hace dos décadas atrás tuvo lugar el juicio a los integrantes del último gobierno militar. Se los condenó por todas las atrocidades que cometieron en esos años. Fue un gran paso, pero…siempre hay un maldito pero, ¿no?
Después nuestros políticos se encargaron de borrar con el codo lo que tantas manos escribieron. Que punto final, que indulto…
Pero me voy a ahorrar el discursito de insultarlos, de putearlos. Hoy me voy a poner en periodista y los voy a correr como se debe, a ustedes, asesinos y a los que todavía creen que con ustedes se vivía mejor.
Dicen que fue una guerra contra la subversión lo que ustedes libraron. Supongamos, por sólo un momento supongamos que los que ustedes llamaron “subversivos” son criminales. Bien, cualquier presunto criminal tiene derecho a un abogado, a una llamada, a que se notifique a los familiares, a un juicio justo, a un trato digno. ¿Acaso lo hicieron? NO. Pero señores, ustedes si tuvieron un juicio justo, se los trato con dignidad, se les permitió una defensa, se les respetó sus derechos, no se los torturó…las ventajas de vivir en democracia, ¿no es así? ¿No es así, Massera?
Se autoproclamaron la “reserva moral de occidente”. Se vanagloriaban de defender la fe cristiana. Y quieren que se considere esto como una herida que se debe olvidar, esta herida no se CERRÓ. Porque para poder perdonar, hay que olvidar. Y para perdonar, debe haber arrepentimiento. VERDADERO ARREPENTIMIENTO. Nunca se arrepintieron. Nunca. ¿No es así? ¿No es así, Videla?
Venían a acabar con los traidores a la Patria. Ustedes, con su política económica hicieron que se enriquecieran unos pocos, que aumentara la pobreza. Hasta el día de la fecha, esa espiral descendente no ha terminado, gentileza de posteriores continuadores de aquella forma de “regalar” lo que por derecho nos pertenecía a todos. ¡Qué patriotas! Me hacen sentir más extranjero que nunca…y para colmo de males, los ilegales son ustedes, que quebraron el orden constitucional, los que traicionaron al gobierno del cual formaban parte, ¿no es así? ¿No es así, Agosti?
Todavía espero que les den todos los años que se merecen pasar en prisión. Y no quiero desearles lo peor. No. Paguen con el justo castigo que merecen. Que la justicia los haga pagar como se debe. Sin venganza. Sólo con JUSTICIA. Así, con mayúsculas.
De una vez por todas.

El 24 de marzo de 1976 derrocaron ustedes a un gobierno del que formaban parte, a cuyo desprestigio contribuyeron como ejecutores de su política represiva, y cuyo término estaba señalado por elecciones convocadas para nueve meses más tarde. En esa perspectiva lo que ustedes liquidaron no fue el mandato transitorio de Isabel Martínez sino la posibilidad de un proceso democrático donde el pueblo remediara males que ustedes continuaron y agravaron. Ilegítimo en su origen, el gobierno que ustedes ejercen pudo legitimarse en los hechos recuperando el programa en que coincidieron en las elecciones de 1973 el ochenta por ciento de los argentinos y que sigue en pie como expresión objetiva de la voluntad del pueblo, único significado posible de ese “ser nacional” que ustedes invocan tan a menudo. Invirtiendo ese camino han restaurado ustedes la corriente de ideas e intereses de minorías derrotadas que traban el desarrollo de las fuerzas productivas, explotan al pueblo y disgregan la Nación. Una política semejante sólo puede imponerse transitoriamente prohibiendo los partidos, interviniendo los sindicatos, amordazando la prensa e implantando el terror más profundo que ha conocido la sociedad Argentina.
(…)Colmadas las cárceles ordinarias, crearon ustedes en las principales guarniciones del país virtuales campos de concentración donde no entra ningún juez, abogado, periodista, observador internacional. El secreto militar de los procedimientos, invocado como necesidad de la investigación, convierte a la mayoría de las detenciones en secuestros que permiten la tortura sin límite y el fusilamiento sin juicio. Más de siete mil recursos de hábeas corpus han sido contestados negativamente este último año. En otros miles de casos de desaparición el recurso ni siquiera se ha presentado porque se conoce de antemano su inutilidad o porque no se encuentra abogado que ose presentarlo después que los cincuenta o sesenta que lo hacían fueron a su turno secuestrados. De este modo han despojado ustedes a la tortura de su límite en el tiempo. Como el detenido no existe, no hay posibilidad de presentarlo al juez en diez días según manda un ley que fue respetada aún en las cumbres represivas de anteriores dictaduras. La falta de límite en el tiempo ha sido complementada con la falta de límite en los métodos, retrocediendo a épocas en que se operó directamente sobre las articulaciones y las vísceras de las víctimas, ahora con auxiliares quirúrgicos y farmacológicos de que no dispusieron los antiguos verdugos. El potro, el torno, el despellejamiento en vida, la sierra de los inquisidores medievales reaparecen en los testimonios junto con la picana y el “submarino”, el soplete de las actualizaciones contemporáneas. Mediante sucesivas concesiones al supuesto de que el fin de exterminar a la guerrilla justifica todos los medios que usan, han llegado ustedes a la tortura absoluta, intemporal, metafísica en la medida que el fin original de obtener información se extravía en las mentes perturbadas que la administran para ceder al impulso de machacar la sustancia humana hasta quebrarla y hacerle perder la dignidad que perdió el verdugo, que ustedes mismos han perdido.
(…)Depositarios de una culpa colectiva abolida en las normas civilizadas de justicia, incapaces de influir en la política que dicta los hechos por los cuales son reprimidos, muchos de esos rehenes son delegados sindicales, intelectuales, familiares de guerrilleros, opositores no armados, simples sospechosos a los que se mata para equilibrar la balanza de las bajas según la doctrina extranjera de “cuenta-cadáveres” que usaron los SS en los países ocupados y los invasores en Vietnam.
(…)En la política económica de ese gobierno debe buscarse no sólo la explicación de sus crímenes sino una atrocidad mayor que castiga a millones de seres humanos con la miseria planificada. En un año han reducido ustedes el salario real de los trabajadores al 40%, disminuido su participación en el ingreso nacional al 30%, elevado de 6 a 18 horas la jornada de labor que necesita un obrero para pagar la canasta familiar, resucitando así formas de trabajo forzado que no persisten ni en los últimos reductos coloniales. Congelando salarios a culatazos mientras los precios suben en las puntas de las bayonetas, aboliendo toda forma de reclamación colectiva, prohibiendo asambleas y comisiones internas, alargando horarios, elevando la desocupación al récord del 9% prometiendo aumentarla con 300.000 nuevos despidos, han retrotraído las relaciones de producción a los comienzos de la era industrial, y cuando los trabajadores han querido protestar los han calificados de subversivos, secuestrando cuerpos enteros de delegados que en algunos casos aparecieron muertos, y en otros no aparecieron.Los resultados de esa política han sido fulminantes. En este primer año de gobierno el consumo de alimentos ha disminuido el 40%, el de ropa más del 50%, el de medicinas ha desaparecido prácticamente en las capas populares. Ya hay zonas del Gran Buenos Aires donde la mortalidad infantil supera el 30%, cifra que nos iguala con Rhodesia, Dahomey o las Guayanas; enfermedades como la diarrea estival, las parasitosis y hasta la rabia en que las cifras trepan hacia marcas mundiales o las superan. Como si esas fueran metas deseadas y buscadas, han reducido ustedes el presupuesto de la salud pública a menos de un tercio de los gastos militares, suprimiendo hasta los hospitales gratuitos mientras centenares de médicos, profesionales y técnicos se suman al éxodo provocado por el terror, los bajos sueldos o la “racionalización”. Basta andar unas horas por el Gran Buenos Aires para comprobar la rapidez con que semejante política la convirtió en una villa miseria de diez millones de habitantes. Ciudades a media luz, barrios enteros sin agua porque las industrias monopólicas saquean las napas subterráneas, millares de cuadras convertidas en un solo bache porque ustedes sólo pavimentan los barrios militares y adornan la Plaza de Mayo , el río más grande del mundo contaminado en todas sus playas porque los socios del ministro Martínez de Hoz arrojan en él sus residuos industriales, y la única medida de gobierno que ustedes han tomado es prohibir a la gente que se bañe.

Fragmentos extraídos de “Carta Abierta de un Escritor a la Junta Militar” por Rodolfo Walsh.

Cambian algunos nombres, pero algunas cosas siguen sonando familiares, ¿no? Esa es la herencia…
Cuando más cambian las cosas, más siguen igual…pero podemos cambiar eso, ¿saben?
Nada más.

La esclavitud no se abolió.
Se redujo a ocho horas por día (como mínimo)
Karl Marx, tomando mates en Luis Guillón, 1916


¿Cuándo dejamos de ser personas? A mi juicio, cuando perdemos la dignidad. Esto viene a cuento de las relaciones laborales. Cientos de responsabilidades se reparten en los trabajos, pero sólo unos pocos se hacen cargo de ellas. Al igual que en otros órdenes de la vida, los cretinos que no hacen nada, no son los que abundan, pero son los que a la larga pesan.
¿Y que queda para el que se la pasa laburando? Antes que la lástima hacia estos especímenes, cabe la crítica, sagaz y mordaz: los otros se rascan, de alguna manera, gracias a estos pelandrunes.
No me malinterpreten, yo pertenezco a esa fauna. Más de una vez me he consagrado a tareas titánicas, para no obtener ningún reconocimiento (un gracias hubiera bastado) mientras mis compañeros la pasaban bien.
Pero esta patología se agrava cuando el eterno laburante se convence de que el trabajo es la razón de su existencia, hasta puntos increíbles de pasar horas extras allí (sin ninguna remuneración, no hay muchos lugares que paguen extras ¿Escuchó, señor presidente?).
Creemos que si nos vamos antes perjudicaremos a nuestro patrón, que la empresa espera todo de nosotros, que nos van juzgar como malos empleados por parar a comer, no nos levantamos ni para ir al baño; mientras otro compañero juega a los jueguitos con el celular, otro mira porno por la web. Si llegás a revisar tu mail, te autoflagelás en el medio de la oficina y delante de tu jefe. Si llegas cinco minutos tarde, un harakiri para lavar el honor sagrado de tu asistencia perfecta. Si la PC no anda, usala así, porque no se te puede ocurrir trabajar dignamente, ¡aguantá callado!
Por suerte, estoy en vías de recuperación. Y como todo enfermo que experimenta mejoría, no puede sino condolerme de aquellos incapaces de relajarse un poco. No digo que hagan como los otros indolentes haraganes; simplemente, no se lo tomen tan a pecho.
El día que te rajan…nadie te pregunta cuanto trabajaste.

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