Uncategorized


Mueranse de envidia. Estoy de vacaciones. Y estoy muy vago. Tengo ganas de escribir, pero me voy a pasear con mi nene y mi señora a la plaza. Y a la calesita. Y voy a tomar mate. Y no va a estar mi jefe. El día está hermoso y no llueve. La vida es linda. Me voy a morfar. Hasta dentro de un rato.

PD: Dialoguito
Subconciente: Más vale que te pongas las pilas
Yo: Me levanté tarde y tengo fiaca…
Subconciente: Mirá, si mañana no escribís nada, contrato a un polemista profesional y listo…
Yo: Y a quien vas a traer…?
Subconciente: A Majul
Yo: AAARGGHH!!!

Anuncios

Hace un tiempo atrás hablaba con mi vieja de lo que quería ser en la vida, cuando era chico. Sinceramente, no recordaba bien (y tengo buena memoria) el momento en que quise ser periodista. Ella, como todas las mamás del mundo si se acordó. Y es en ese recuerdo que empecé a encontrar porqué me había decidido por esa profesión. Como se lo iba a decir a mi viejo, que esperaba un contador (o al menos un licenciado en administración).
Y esto me trae hasta acá. En este momento, sentado, escribiendo, haciendo una de las cosas que creo se hacer bien. Escribir. Durante meses, estuve buscando un medio para expresarme. Por uno de los azares que tiene la vida, mi hermano vino a comentarme de un weblog humorístico (El de Podeti en el “gran diario argentino”, ja). Luego llegó blogger y lo demás. Sinceramente, no sabía como encarar esto. Así es que por otro azar, caí en un blog, que estaba linkeado con “El Mar Azul” . Me pusé a leer, releer…y me quedé…
Leí lo del Daytona y me causó gracia (especialmente porque soy bastante bueno, pero la única vez que manejé un auto de veras, choqué). Después seguí investigando en ese mar-blog y me gustaron unas cuantas cosas. Pero lo que me flasheó fue lo que estaba escrito sobre el bien y el mal. Eso si que estuvo bueno. Aneda…cuando empecé a salir con mi mujer, el primer día (sábado 23 de junio de 2001, mi amor) le dije, líneas más o líneas menos lo que estaba escrito allí. Y en el momento en que leí ese texto, no estaba muy bien, ni conmigo mismo, ni con nadie. De alguna manera, siempre peco de soberbio y de seguro de mi persona. Pero, sinceramente, estaba dudando de algunas cosas. En particular, porque no me sentía muy satisfecho.
Ya soy periodista recibido hace rato (Licenciado en Periodismo, ejem) pero no laburo de eso. Mi trabajo es todo lo contrario a lo que imagino para estar hasta que me jubile…y entonces…
Leer eso me sirvió para seguir. Me gustó saber (y me lo recordó también) que hay otra gente que piensa parecido en esas cuestiones. Que no todos se rindieron. Que a pesar de los bajones, de las cosas malas, seguimos estando VIVOS. Por eso (aunque no la conozco, srta.Naty), sólo por eso, gracias.

PD: La idea de escribir comentando blogs surgió por un post de Maga. Pero hacerlo por esos motivos y de esa manera me pareció poco noble. Esto lo hago de corazón. De veras me gusta ese blog y ya me daré el gusto de comentar otros.
PD2: Además…bellísimo este post y este, aleccionador. Así me parece.
PD3: Dialoguito mental:
-Subconsciente: Te estás justificando mucho, nene. ¿No tendrás miedo?
-Yo: Lo siento, demasiado tiempo siendo amable…
-Subconsciente: …pero en el fondo no lo sos, eh? probá con la esquizofrenia…

Hoy venía huyendo de la lluvia y una amable señora con paraguas me tiró al piso. La dama, que se hallaba bajo un techito de una tienda, giró imprevistamente y en mi afán de esquivarla, me fui de espaldas al suelo. Ahora bien, ¿para qué cuernos tenía el paraguas abierto, si estaba a cubierto de la lluvia, pedazo de mamerta?
Lo bueno es que entré al ranking de la gracia de Podeti, en el puesto Nº 27.
¡Qué consuelo!

La miro entera, sin enteder. De niño solía maravillarme y disfrutar con cada vuelta. Y aunque no es la misma de mi infancia, esta tal vez se parezca, igual que todas. La calesita del barrio, de la plaza vieja y sin mejorar, en la que estoy ahora, es una antigüedad. Tal vez al dueño no le importa esta reliquia. Sólo es su fuente de ingresos. Por eso será, supongo, que hay herrumbre en todos sus remaches, sus cochecitos están a medio pintar, se descascaran los dibujos sin gracia de viejos ídolos infantiles, hay falta de luces, hay un color deslucido en su apariencia…es sólo una vieja calesita, nada más.
Y sin embargo, ahí están todos los pibes, jugando. Les parece, aún, algo divertido. No importa nada más. Aunque no haya más luz y la “cale” se quede inmóvil, para los chicos seguirá siendo un motivo más para jugar. Para que el día no termine. Para rezongarle a los papás y las mamás que “una vuelta más, má” es posible. La tristeza de volver a la vida normal. De que la parte mágica de un día lleno de juegos se quede ahí, dormida en la plaza…
Creo que la calesita de mi niñez era igual a esta, vieja y herrumbrada. Pero que importa. En algún rincón viejo y alegre de mi memoria sigue siendo el lugar más bello donde pasar la tarde. Con mis hermanos. Com mis papás. Con otros chicos. Siendo eso…sólo un chico.

Al fin unas cuantas buenas: Mi jefe, en un arranque de bondad, mandó a revisar mi PC. Me instalaron el 98 (ya son menos años de atraso, Bill). Hasta me prometieron placa de sonido.
Claro, la semana que viene me voy de vacaciones, así es que hasta dentro de una semana no lo voy a poder aprovechar.

Soy una de las personas que tiene la (buena o mala) suerte de salir de vacaciones en Marzo. Sí, ya sé, algún caído del catre me va a decir que hay gente que no tuvo/tiene/tendrá vacaciones nunca. No me puedo ir a ningún lugar turístico por una cuestión monetaria (estoy inviertiendo en mi hogar). Entonces, pintó Punta Terra(za) y Valle Patio.
Pero hay cosas lindas en ello. La ceremonia de desconectar el maldito celular (el busca-esclavo) que por lo general sólo suena para traerme problemas (llegó a sonar a las tres y media de la mañana por trabajo). Olvidarme de algunos de mis superiores (manga de indolentes, los peores jefes que tuve hasta la fecha; fachos y forros).
Y un montón de propósitos bonitos para esta semana vacacional: ponerme a dibujar, visitar amigos lejanos, compartir más tiempo con mi flia, escuchar música a todo volumen, recorrer librerías y disquerías, dar largos paseos por el barrio y aledaños parquizados, salir a correr, dormir hasta tarde…
Eso no tiene precio. Para todo lo demás…no tengo tarjeta.

El reconocido periodista Luis Majul habló con el presidente Néstor Kirchner. Trascendió que en el diálogo se deslizaron varias cuestiones relacionadas al atentado sufrido por el reportero. Pero la mayor inquietud de Majul fue “¿Slip o boxer?”

Página siguiente »